¿Puede ser positiva la envidia?

Todas las emociones tienen un polo positivo y otro polo negativo. Incluso las que consideramos positivas pueden volverse en nuestra contra. Existen estudios que demuestran que un estado de ánimo demasiado positivo puede afectarnos negativamente a la hora de realizar una prueba. Hará que estemos menos concentrados y consecuentemente nuestra ejecución será peor.

Las emociones consideradas negativas, como la envidia, pueden sernos de utilidad en momentos determinados. Podemos tener ‘envidia negativa’. Esa que lleva a desear ‘maldades’ a otros o, incluso, a ponerle zancadillas para que no consiga o no se mantenga dónde nosotros queremos estar. O simplemente le deseamos lo peor porque consideramos que no se merece aquello que ha conseguido.

Pero también podemos utilizar la ‘envidia positiva’ o ‘envidia sana’. Aquella que te informa de aquello en lo que necesitas concentrarte y te informa de los objetivos que quieres conseguir. La envidia te cuenta mucho acerca de lo que quieres.

Si sientes envidia porque tu compañero de trabajo ha conseguido un ascenso, ya sabes cuál puede ser tu siguiente objetivo. Pero no es necesario intentar ponerle la zancadilla a tu compañero para que lo pase mal y ‘pague’ por conseguir aquello que tu consideras que te mereces. Gastarás mucha energía, no hará que te sientas mejor y, además, no hará que consigas eso que quieres. Recuerda: ‘Apagar la vela de otro, no hace que la tuya brille con más intensidad”. Si quieres ese ascenso, céntrate en aquello en lo que puedes mejorar tu para conseguirlo.

Cuando notes que estás sintiendo ‘envidia negativa’ puedes hacerte una serie de preguntas que te ayudarán a ponerte en marcha y hacer de la envidia algo positivo:

· ¿Qué envidias ahora mismo?

· ¿Hay alguna persona en concreto de la que tengas envidia? ¿Qué envidias de ella?

· Escribe aquello que envidias. Pon ahora una lista de objetivos y pasos que te ayudarán a conseguirlo.

· Cuando te veas cotilleando sobre otra persona o haciendo algo que le va a perjudicar intenta cambiar tu discurso. Busca algo que te guste de ella y díselo. Te ayudará a sentirte más motivado/a  y a saber qué es lo que quieres desarrollar en ti.

· Aprende de esa persona. Aunque ya seamos adultos podemos aprender nuevas habilidades y/o modelar aquellas que ya tenemos. Si hay algo que te gusta de otra persona, puedes aprender de ella. Pregúntale dónde ha aprendido a hacer aquello que envidias.

Siempre habrá alguien al que envidiemos. Ya sea porque la consideras más divertida, más interesante o más inteligente. Eso no lo vas a poder cambiar. Lo que sí puedes cambiar es tu actitud, buscando tus objetivos y dar los pasos para alcanzarlos.


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